martes, 22 de noviembre de 2011

Estructura Urbana de Japón.

En la estructuta urbana de Japón destaca qeu exiten 12 ciudades millonarias, y dos grandes megalópolis que son el conjunto urbano más grande del planeta.

En la llanura de Kanto se encuentra la megalópolis más grande del planeta, con Tokio y Yokohama como ciudades principales y muchas otras ciudades millonarias y de más de 100.000 habitantes. Tokio, por sí misma, es la ciudad más populosa del planeta, y el conjunto supera los 35 millones de habitantes. La otra megalópolis es la de la llanura de Kinki que está formada por las ciudades de Osaka, Kobe y Kioto, además de muchas otras ciudades de más de 100.000 habitantes y que forma, casi por completo, un continuo urbano. El conjunto supera los 18 millones de habitantes.

En la estructura urbana de Japón hay que destacar las ciudades de Fukuoka y Saporo cuya actividad principal está en torno a los servicios financieros, tanto de banca privada como de bolsa. Sus servicios están entre los de primer orden mundial.

Las ciudades japonesas se concentran el las llanuras costeras, especialmente en el ángulo sureste y suroeste de las grandes islas niponas. Tienen una tipología occidental muy alejada del urbanismo tradicional japonés: plano cuadrangular muy rígido, centro urbano comercial y financiero, edificios en altura, aunque no excesiva, puesto que los frecuentes terremotos han impuesto unas normas de edificación muy rígidas, y muchas de ellas puerto, tanto deportivo como industrial. Esta ciudad nueva contrasta con la ciudad histórica, a la cual frecuentemente rodea, con calles estrechas y de difícil circulación, plano regular, casas bajas y poca actividad comercial. En esta ciudad sólo sobresalen algunos templos. En la ciudad histórica aún es posible ver la casa tradicional japonesa, toda ella de madera y con plano cambiable, gracias a mamparas de papel de arroz que hacen de paredes. En las casas japonesas, tanto las tradicionales como las modernas hay muy pocos muebles, ya que se descansa, frecuentemente, en el suelo.

La alta densidad de población hace de las ciudades japonesas un conjunto permanentemente atorado, con frecuentes atascos, tanto en el transporte privado como en el público, que es la mejor opción para la gran parte de los ciudadanos. Esto conlleva, también, altos grados de contaminación, precios del suelo muy altos, escasas zonas verdes y plaza abiertas.

Desde la década de 1980 las autoridades están fomentando la descentralización y dispersión de la población para disminuir la altísima densidad de las grandes megalópolis. En esta política es muy importante la construcción de vías de comunicación muy rápidas, regulares y de calidad.

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